lunes, 22 de abril de 2013

CÓMO PREVENIR Y DETECTAR EN LA FAMILIA LAS DIFICULTADES LECTORAS

La alarma se dispara cuando el profesorado de Ed. Infantil anuncia a una familia que su hijo/a no sigue el mismo ritmo de la clase en el aprendizaje de la lecto-escritura. A partir de este momento, miles de preguntas bombardean tanto a padres como profesores: será disléxico? Tendrá problemas de atención o será hiperactivo?… La mayoría de las veces se debe simplemente a que la exigencia del entorno escolar es  superior al grado de madurez del niño/a y a que la escuela “impone”  u ritmo de aprendizaje muy rápido desde edades tempranas.
Hasta los 6 años, la capacidad de aprender de un niño-a es infinita gracias a la plasticidad cerebral y a la cantidad de nuevas conexiones cerebrales que se realizan cada día pero el cerebro no está completamente “maduro” para coordinar todos los procesos y funciones cognitivas que el aprendizaje de la lecto-escritura debe poner en marcha: visualización, fonación, audición, lenguaje, psicomotricidad, etc. En estos casos hay que esperar y respetar a los niños en su proceso de avance. Pero, en aquellos casos en que las dificultades lectoescritoras  persistan en primaria o es evidente un retraso en el proceso de la lecto-escritura, los profesionales realizamos pruebas y tests para verificar si existe dicha dificultad y solucionarla mediante tratamiento logopédico  en estrecha colaboración con la familia y colegio.
¿Por qué es tan importante ser un buen lector? Leer es uno de los principales instrumentos cuyo dominio abre la puerta a nuevos conocimientos; vehículo que sirve para disfrutar, obtener información, comunicarse o interactuar con el entorno. Cuando leemos, formulamos hipótesis sobre lo que se va a contar o narrar, lo verificamos e integramos la información con los conocimientos previamente adquiridos. Evidentemente, la información es mayor cuando el texto es significativo  para nosotros a nivel no solo cognitivo, sino también emocional.
¿Cuándo se inicia el hábito lector? El hábito lector comienza antes de aprender a leer. El primer contacto se realiza a través de los cuentos orales, los cuales más tarde se convertirán en cuentos narrados o leídos por un familiar y posteriormente en el colegio.
¿Cualquier niño/a puede presentar retraso el aprendizaje de la lecto-escritura? Son normales los errores en el orden y orientación espacial de  las letras en las primeras etapas de aprendizaje. Dichos problemas no deben responder a deficiencias demostrables articulatorias, sensoriales, psíquicas o intelectuales.
¿Qué le llama “la atención” al profesor/a de Ed. Infantil?  Habla no clara, mayor habilidad manual que lingüística, problemas de orientación espacial, dificultades para retener secuencias, falta de atención , escritura de letras o números en espejo,…
¿Qué factores  propician el deseo de aprender a leer en un niño/a? Paradójicamente los mismos factores que dificultan  ser un buen lector: familia, entorno y escuela.
La  familia debe crear un clima favorable cuando se lee; debe ser un momento placentero (el cuento antes de dormir); narrar historias con interés, con cambios de tonos de voz, leer cuantos acordes a su edad y escogidos por el niño/a.
El entorno si abusa de horas de televisión y videos juegos, etc. no ayuda a que el niño se sienta atraído por un libro porque debe estar concentrado y atento a lo que lee.
La escuela  si no respeta la madurez del niño/a, o crea una alarma ante los signos evidentes anteriormente descrito o si no trabaja en los cursos de Infantil la psicomotricidad y la  lateralidad, recitar canciones,rimas, poesías,  jugar , explorar, hacer puzles y tareas visoespaciales… prerrequisitos para desarrollar la madurez lectora.
Desde el Centro Zana os recomendamos una serie de ejercicios cuya finalidad no es otra que favorecer positivamente el aprendizaje de la lecto-escritura y el deseo por leer:
·         Contarle un cuento todas las noches a vuestro hijo/a de forma agradable, dedicándole tiempo y con entonaciones y voces variadas.
·         Utilizar juegos atractivos como sopas de letras, crucigramas, adivinanzas, … asegurándonos que reconoce las letras y palabras a buscar.
·         Leer de forma conjunta. Cada uno de debe leer un párrafo o de punto a punto. De esta manera imita nuestro modelo con inflexiones de voz, está atento a no perderse, no se cansa,…
·         Hacer pausas y preguntarle cómo  cree que continuará la lectura, inventarse finales,…
·         Dejar que el niño/a escoja sus propios cuentos y contenidos adecuados a su edad sin imponerle nuestros gustos.
·         Estimular con refuerzo positivo los logros para ayudar a mejorar su autoestima.
Deseamos que haya apaciguado el temor de algunos padres y profesores que sólo ven dificultades en la etapa Infantil y hayamos “alertado” de forma positiva  a aquellos que piensan que en etapas educativas posteriores ya aprenderán. Gracias.

De Soledad Bejarano Gudiña

martes, 15 de enero de 2013

LA ALIMENTACIÓN ADECUADA: SU IMPORTANCIA PARA EL HABLA




Todos los profesionales ( pediatras, profesores, logopedas,…) que trabajamos con niños estamos de acuerdo en cuáles son los "síntomas" característicos de un retraso del habla antes de los tres años: omisión de la mayoría de consonantes iniciales en las palabras, construcción excesivamente simple o telegráfica de oraciones, etc. Para realizar una intervención adecuada nuestro objetivo inicial es saber cuáles son las causas y realizar un adecuado diagnóstico diferencial. 

En algunos casos no existen deficiencias auditivas; la familia estimula y favorece un ambiente comunicativo adecuado, no existen problemas orgánicos que expliquen la aparición de dislalias (problemas de articulación). Sin embargo hay factores o pautas “inadecuadas” como una alimentación basada frecuentemente en biberones o papillas, abuso de chupete o succión de dedo tras la aparición de los primeros dientes  que pueden provocar:


  • Mala oclusión dental.
  • Colocación de la lengua de forma inadecuada o movimientos incorrectos en la deglución o al masticar.
  • Dentición deficitaria.
  • Deformación en el paladar.
  • Hipotonía muscular en la lengua, labios y mejillas.
  • Deglución atípica : la  lengua se interpone entre los incisivos o el niño respira por la boca manteniendo la lengua en la posición baja al deglutir.


Esta dificultad se agudiza aún más cuando comienza la etapa escolar puesto que el lenguaje es una herramienta para insertarse en el mundo tanto social como emocional, además de ser una de las bases fundamentales para la adquisición de aprendizajes básicos.



Bebiendo del biberón, el niño mantiene la boca en un nivel de destreza inmadura. Cuando un niño aprende a beber de una taza, se fortalecen la mandíbula, mejillas, labios y lengua ya que ésta tiene mayor movilidad y los labios adquieren tono y fuerza muscular porque deben atraer el borde de la taza y tirar el líquido dirigiéndolo al centro de la boca. 


Cuando un niño tiene bajo tono muscular, rechaza iniciar el uso de la taza porque suele tener la boca parcialmente abierta y bajo  control de la mandíbula. Para ayudar al niño a que desarrolle un buen tono muscular, es aconsejable no prolongar el uso del biberón más allá de los dos años de edad ya que los alimentos sólidos ayudan a fortalecer los músculos que intervienen en el habla. 


Por todo ello, es importante introducir los sólidos a partir de los dos años de forma gradual  si queremos evitar un trastorno en el habla de nuestros pequeños.


Importancia y necesidad del tono muscular  en el habla y en otros aspectos:







  • Permite una adecuada succión y masticación, necesarias para la    alimentación.
  • Facilita la emisión de sonidos, base para el desarrollo del habla y el lenguaje.
  • Estimula los músculos faciales, permitiendo la realización de gestos y muecas, que son medios para expresar emociones.
  • Posibilita la elevación de los párpados y la movilidad de los ojos necesarios para la exploración del entorno y más adelante para la lectura.
  • Es indispensable para adquirir las posturas y los movimientos necesarios que llevan al logro de la marcha.
  • Permite una evolución adecuada de la lectoescritura.

       Por: Soledad Bejarano Gudiña

martes, 20 de noviembre de 2012

PAUTAS PARA PADRES DE NIÑOS-AS CON RETRASO DE HABLA



Como ya adelantemos en el artículo anterior, vamos a dar pautas para trabajar en casa cuando nuestros niños/as presentan retraso de habla siempre respetando su ritmo de desarrollo.Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que los niños/as aprenden el lenguaje escuchando el habla de las personas de su entorno y lo hacen principalmente por imitación. Por este motivo, se les debe hablar mucho, con un lenguaje sencillo y claro de entender.

Como muchos otros aspectos de la vida, el desarrollo del habla es el resultado de una combinación de factores innatos y adquiridos. La constitución genética determina en parte, la inteligencia y el desarrollo del lenguaje pero también el entorno familiar. Que tu hijo/a pronuncie y articule bien los sonidos depende en gran medida de que vosotros ofrezcáis un modelo correcto de pronunciación además de que también intervienen de forma decisiva el oído, la respiración, el soplo y la capacidad de movimiento de los órganos bucofonatorios ( lengua, labios, paladar,…).
He aquí unos consejos generales que podéis utilizar en  casa:


  • Dedique mucho tiempo a comunicarse con su hijo, incluso durante la etapa de la lactancia: háblele, hágale signos y fomente en él la imitación de sonidos y gestos.
  • Léale a su hijo todos los días empezando cuando tan solo tenga seis meses. Los cuentos con imágenes (animales, oficios,…) son ideales para estimular el desarrollo léxico. Hazle participativo cuando señale alguna viñeta y recréala aumentando el número de palabras en tu intervención.
  • Aproveche las situaciones cotidianas para reforzar el habla y el lenguaje de su hijo/a. El momento del baño o cuando se viste, son situaciones idóneas para nombrar objetos, prendas de vestir, partes del cuerpo,…que las irá adquiriendo de forma natural y progresiva.
  • Háblale despacio y de forma clara.
  • Háblale correctamente y no imites su forma de hablar.
  • No le atosigues porque te parezca que va lento, cada cual tiene su ritmo de habla.
  • Dale tiempo para que responda a tus preguntas.
  • Señala o marca turnos de intervención del niño. Intenta que tu hijo respete los turnos de comunicación.
  • Repítele todo las veces que lo necesite, pero siempre de forma natural.
  • No intentes corregir los errores fonológicos del niño (eso es labor del logopeda) Limítate a que el niño te oiga correctamente y comprenda lo que quieres decir.
  • Adapta la longitud de tus enunciados a la capacidad del niño.
  • No  reírse nunca de los errores fonológicos cometidos por el niño.
  • Incluye  en tus enunciados un mayor número de peticiones de información que de acción, para estimular que el niño hable.
  • Siempre que el niño inicie una conversación intenta que ésta se mantenga el mayor tiempo posible.
  • Si le cuesta utilizar correctamente alguna de las partes de la oración o las construye mal, ofrécele el modelo correcto, pero tomando aquello que ha dicho y repitiéndoselo correctamente. (Ejemplo: “¿e su oche de su papa?”. Si, es el coche de tu papa, es de color rojo, como a mí me gustan ¿a ti como te gustan los coches?”).
  • Valora sus pequeños avances, refuérzalo.
  • Elige una actividad que al niño le resulte motivante y atractiva  para que ésta provoque el lenguaje del niño.
  • Utiliza preguntas abiertas. Anímale a  contestarte con algo más que sí o no. Amplía sus mensajes.
  • Háblale de personas, hechos y lugares que estén presentes en el contexto en el que habitualmente se encuentra el niño. Situaciones de aquí y ahora.
  • Enséñale a Contar cosas de forma ordenada: que ha hecho antes y después, que hará enseguida, luego...
  • Infórmale del lugar dónde se guardan las cosas. Trabajarás lenguaje y hábitos de orden.
  • Pregúntale a menudo a qué juega y escucha sus explicaciones.
  • Enséñale canciones, adivinanzas, refranes,..
  • Ver con él un programa infantil de TV  y preguntarle por él, sobre los personajes, cómo se llaman, que hacían...
  • Buscar diferencias entre láminas de dibujos similares.
  • Jugar al “Veo veo” (nombrándole características del objeto).
  • Juega con el niño a imitar sonidos del entorno, de animales o personas, enséñale de donde proceden y anímale a imitarlos.
  • Fomenta el juego imaginativo de tu hijo, que juegue a peinar muñecas, a conducir, a jugar en la granja,..
  • Juega con tu hijo a hacer movimientos con los labios, como hacer morritos, dar besitos, hacer pedorretas...; con la lengua, lamerse los labios, sacar la lengua fuera de la boca, subirla hasta la nariz...(es importante fortalecer los músculos que intervienen en el habla).

Por Soledad Bejarano, Logopeda Centro Zana


lunes, 22 de octubre de 2012

Cómo facilitar la lectura oral a los disléxicos

Os presento un Artículo sencillo pero que aporta adaptaciones prácticas para que leer a los disléxicos sea más fácil: tamaño de letra grande, aumento del espacio entre palabras, papel de color crema y sin brillos, etc. Estaría genial que alguna editorial de libros infantiles y juveniles tuviera en cuenta estos aspectos.
 

domingo, 21 de octubre de 2012

RETRASO DEL HABLA: NIÑOS CON “LENGUA DE TRAPO”.



En casa y en el colegio, padres y profesores pueden observar que su hijo-a o alumno-a tiene dificultades para comenzar  a hablar o no lo hace correctamente en comparación con sus hermanos o compañeros de clase.  La duda surge al plantearse si es un simple retraso madurativo o puede ser debido a otras causas mas “severas”: problemas de nivel sensorial, neurológico, auditivo…

Lo primero es aclarar la diferencia entre habla y lenguaje que los padres preocupados suelen confundir:
-Habla: es la expresión oral del lenguaje e incluye la articulación de sonidos y palabras.
- Lenguaje: comprende la expresión oral y la comprensión de forma apropiada a la edad del niño.
Un niño/a con retraso de habla puede ser difícil de entender  porque pronuncie de forma incorrecta o tenga “lengua de trapo” pero en su comunicación utiliza adecuadamente palabras y frases para expresar sus ideas y pensamientos.

Por el contrario, en el retraso del lenguaje, el niño puede pronunciar  correctamente o no las palabras pero es incapaz de combinar más de dos palabras en una frase en un momento evolutivo en el que ya debería formar frases de varias palabras. Su expresión pues, es deficiente, y puede estar alterada o no la comprensión.

Cuando esto ocurre más allá de los 4-5 años, estamos halando de una patología, en la que se debe intervenir lo antes posible ya que puede repercutir en su desarrollo cognitivo y afectivo porque se les “escucha” menos y se tiene poco en cuenta el contenido de sus mensajes.


Los niños/as con problemas de articulación (dislalias) son aquellos que son entendidos en su contexto familiar pero que en un contexto más amplio o  ante desconocidos no se les entiende: el llamado comúnmente “lengua de trapo”. Presentan retraso SOLO EN EL HABLA:
-Alteración en el orden de las sílabas ( cocholate por chocolate)
-Sustituciones de fonemas (toche por coche)
-Asimilación de consonantes ( pepota por pelota)
-Ausencia de grupos consonánticos ( cueto por cuento)
-Inserciones de sonidos (palato por plato)

Esta “lengua de trapo” no se debe a trastornos neurológicos, existencia de deficiencia auditiva, cociente intelectual por debajo de la media, etc.
Existen marcadores o signos que pueden influir en la existencia de un futuro retraso del habla o del lenguaje:
- Antes de los 12 meses: El balbuceo es escaso.
-Entre los 12 y 15 meses: dificultad para imitar sonidos ( b, p, m, d, o n) y decir palabras del entorno familiar y objetos de uso frecuente como “bebé” o “chupete”.  Dificultad para entender y seguir instrucciones sencillas como “dame el zapato”.
-De los 18 a los 24 meses: vocabulario menor de 50 o más palabras. Dificultad para combinar dos palabras en las frases. Dificultad para realizar instrucciones más complejas como “ recoge el chupete y dámelo”
-De dos a tres años: dificultad para  combinar de forma sistemática tres o más palabras en frases. Dificultad para aprender conceptos como grande y pequeño; colores, etc.

¿Qué evaluamos los logopedas? Para asegurarnos que estamos ante un retraso de habla realizamos pruebas y escalas estandarizadas; observamos al niño/a en distintos contextos de juego dirigido y libre y realizamos un protocolo de exploración de los distintos órganos que intervienen en la articulación ( frenillo lingual, colocación de las piezas dentarias, velo del paladar,…). Una vez establecida la existencia de retraso del habla trabajaremos con el niño/a y conjuntamente con los padres implicándoles en el tratamiento mediante la  asistencia a las sesiones para generalizar y sistematizar en otros contextos lo trabajado dentro de sesión.
Para una evolución y generalización correcta los padres y el resto de familiares deben estar implicados en el desarrollo del niño/a. En el próximo artículo ofreceremos estrategias de intervención y pautas para trabajar en casa.

Soledad MªBejarano Gudiño

domingo, 2 de septiembre de 2012

TARTAMUDEZ: “CUANDO LAS PALABRAS NO SALEN”.

Como un día cualquiera, atiendo la llamada telefónica en el Gabinete de una madre preocupada por el habla de su pequeño de 3 años.  Una voz entrecortada y con síntomas de ansiedad acumulada me  pregunta  sin vacilación, si la Tartamudez tiene cura y cuándo (lo más pronto posible, a ser posible en esta misma semana) podemos  valorar a su hijo.

Tan sólo quiero recoger algunas impresiones para tranquilizarla como la edad del niño, si está escolarizado y desde cuándo y si su “tartamudez” está afectando a sus relaciones interpersonales.

Colabora y agradece el tiempo que le estoy dedicando pero  me sorprende las veces que me repite que su padre con la misma edad ya era tartamudo y que aún hoy se bloquea ante estados de nerviosismo o stress.

Para  situarnos, primero tenemos que  aclarar que existen 4 etapas que  determinan la tartamudez:

1-Fase de iniciación: coincide con el desarrollo sintáctico al pasar de la holophrasis (palabra-frase) a más de una palabra por frase. Su edad de aparición es a los 3 años.

2-Fase de tartamudez de transición: el niño emite repeticiones en  su habla y no existen dificultades de  pronunciación.

3-Fase confirmada: el niño al hablar sufre interrupciones evidentes acompañadas de enrojecimiento y con tono aparentemente violento. El niño es plenamente consciente de su problema.

4-Fase de Tartamudeo propiamente dicho: cuando en el lenguaje expresivo del niño va acompañado de sincinesias corporales (movimientos corporales de brazos, cabeza, pies,…), respuestas psicogalvánicas (sudoración, enrojecimiento,…) y manifestaciones lingüísticas, corporales, respiratorias  y conductuales diversas.

¿Cuáles son dichas manifestaciones?
a)Manifestaciones  lingüísticas: uso de muletillas, frases incompletas, alteraciones sintácticas,..
b)Manifestaciones  conductuales: reacciones de angustia y ansiedad a la hora de comunicarse, conductas de evitación,…
c)Manifestaciones  corporales y respiratorias: espasmos y rigidez facial, hipertensión muscular,…

Existen 3 tipos de tartamudez:
1-Tartamudez o disfemia clónica: repetición convulsiva de una  sílaba o sílabas en una frase.
2-Tartamudez o disfemia tónica: interrupción total del habla acompañada de una salida repentina de la emisión.
3-Tartamudez o disfemia mixta: (clónica-tónica/ tónica-clónica).

Bien, el tema de la Tartamudez o Disfemia es realmente apasionante excepto para quienes lo padecen. Abarcaremos todos los tipos de manifestaciones pero debido a las numerosas lagunas y “leyendas  urbanas” atenderemos tan sólo el caso del niño de 3 años recientemente incorporado a la escolarización y con “posibles” antecedentes familiares. Aún no se conoce la causa exacta pero numerosos estudios afirman que es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales. Tan sólo es necesario hablar y jugar con él en un ambiente relajado para observar mínimas disfluencias pero excesivas en presencia de la madre.

En estos casos se debe hacer los consejos que todo logopeda o terapeuta dictaminan en esta fase de iniciación. Las pautas a seguir son:
  • Jamás corregirle ni hacerle repetir lo que acaba de decir. Le daremos el modelo correcto introduciendo esa palabra mas adelante en nuestra conversación.
  • Reducir el nivel de exigencia. Cada uno tenemos un proceso madurativo que debe ser respetado.
  • No presionarle para que hable con otros ya que aumenta la tartamudez con presión.
  • No hacerle continuamente preguntas para que no se sienta interrogado. Comienza tú contándole cómo te ha ido el día.
  • No darle consejos del tipo: tranquilo, respira,…
  • Incorporar un ritmo de habla mas lento y respetando turnos de palabra en la familia.
  • Hacer extensible estos consejos al resto de los familiares y colegio porque muy probablemente sea pasajero.
Distinto son las otras tres fases donde en muchas ocasiones psicólogos infantiles y logopedas debemos trabajar conjuntamente.

Deseamos que en nuestro caso” particular” pongan dichos consejos en práctica y que haya sido útil para cuantas familias dudéis en esta edad si vuestro hijo/a es tartamudo. (Perdonad la insistencia de hijo varón tartamudo pero el 75% de los casos son chicos).

Soledad Bejarano, especialista en logopedia y foniatría de Zana

miércoles, 13 de junio de 2012

CHUPETE, ¿HASTA CUÁNDO?


Muchos padres y madres cuando sus hijos/as presentan Trastorno de Habla consultan al logopeda hasta cuándo hubiera sido correcto su uso y qué consecuencias tiene el uso prolongado de éste.

Podemos demostrar que si persiste más de tres años (tanto el abuso de chupetes, biberón o succiones de dedos) son tres veces más propensos a desarrollar dificultades de pronunciación o simplificar sonidos de palabras.

Sin embargo, no es negativo el uso del chupete hasta el primer año de vida ya que ejercita y aumenta el tono muscular del complejo buccinador ( labios, velo del paladar, lengua,…) imprescindible para la correcta pronunciación de los sonidos del habla. A partir de esta edad, coincidiendo con sus primeras palabras, es necesario desechar el chupete, biberones e impedir que se chupe el dedo puesto que va a influir negativamente tanto en la articulación, dentición, provoca velo de paladar ojival, hipotonía lingual y colocación incorrecta de ésta dentro de la boca (abajo cuando su posición adecuada es apoyada en los incisivos superiores sin empujarlos hacia fuera), acostumbrase a respirar por la boca, etc.

Desde el punto de vista articulatorio el uso descontrolado del chupete provoca sustituciones de unos sonidos por otros. Los mas comprometidos son: /r/fuerte, /l/, /z/, /t/ y /d/ por mantener la lengua abajo, /p/ , /b/, /s/y /x/ por mantener la boca abierta y /f/ por escasa presión de los dientes superiores con el labio inferior.

Los chupetes favorecen a que se acostumbren a respirar por la boca desencadenando el “pez que se muerde la cola”: problemas de alimentación por hipotonía muscular, problemas digestivos puesto que no perciben olfativamente los alimentos, y babeo persistente. Desde el punto de vista psicológico permanecen mas tiempo del habitual en una etapa infantil de la que le corresponde por su edad; infantilizando su habla por simplificación de sílabas en las palabras o por sustitución de unos fonemas por otros.

También compromete la dentición derivando dificultades para triturar alimentos, problemas articulatorios, abuso de respiraciones bucales y favorece la incidencia de bacterias.
Con todo lo expuesto, es lógico que en la primera entrevista con los padres preguntemos hasta qué edad utilizó el biberón y chupete para realizar un tratamiento logopédico con éxito. ¿Cuál es el tratamiento a seguir? Consiste en realizar la Terapia Miofuncional (TMF) encargada de abordar las alteraciones funcionales del órgano bucal como corregir sus dificultades de habla, provocar reflejo de alimentación correcto y adecuada posición lingual y reeducación respiratoria. En aquellos casos donde exista mala implantación dentaria es absolutamente necesaria la estrecha coordinación con el/la odontopediatra cuyo abordaje se puede realizar antes, durante y/o después del tratamiento logopédico.

Para finalizar os recomendamos renunciar al uso del chupete, tetinas de biberón y succión de dedo mediando con vuestro hijo/a a tirarlo en su primer cumpleaños o a partir del desarrollo del lenguaje, porque ya no es un bebé y debemos entenderle porque está comenzando a hablar.

Soledad Bejarano, especialista en logopedia y foniatría de Zana